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HISTORIA DE LAS BODEGAS

Todo comenzó en la trastienda de una pequeña taberna en la zona de Bouzas, Vigo; un ultramarinos propiedad de los padres de D. Mariano Peláez. 

Es aquí, donde nació el “vino de D. Mariano”.

A raíz y en honor a un premio que recibió por este vino en un certamen de vinos, cuyo trofeo era una hoja de parra, pensó en la unión de los términos vid, por ser el elemento más importante para cultivar el vino, y hoja como emblema de su marca.

El nombre de la bodega proviene de la tradición que había en los años 60; por entonces todos los grandes vinos y bodegueros llevaban en su denoninación un título nobiliario, por esto, D. Mariano Peláez quiso que su vino gozase de la misma distinción. Siguiendo esta tendencia le llamó “Marqués de Vizhoja”.

Debido a un fallo de imprenta, se cambió la “d” por la “z”, y dada la sonoridad del término D. Mariano decidió optar por Marqués de Vizhoja como denominación.

En 1968 D. Mariano Peláez funda Bodegas Marqués de Vizhoja, por aquellos tiempos el vino albariño apenas se conocía y aún no estaba introducido en el mercado.

En el año 1976 D. Mariano decide comprar el Pazo ubicado en La Finca La Moreira; una construcción señorial datada en el S.XVIII con la finalidad de enmarcar su vino en un escenario a la altura de la marca y de dotar sus viñedos propios de un auténtico terroir y donde poder ubicar empresa y llevar a cabo el sueño de su vida.

Pazo La Moreira posee apariencia de castillo medieval con una estructura fortificada y almenada desde la que se divisa todo el valle. 

Cuando fue contruido, dada su situación geográfica, en la zona fronteriza entre España y Portugal, tenía una clara función defensiva. En la actualidad, se mantiene su posición estratégia, pero por motivos completamente distintos: gracias al gracias al clima, a la orografía y su proximidad al río es un lugar privilegiado para el cultivo de la uva.

D. Mariano fue uno de los 14 primeros profesionales en promover la creación del consejo regulador D.O. Rías Baixas. Gracias a su amplia trayectoria profesional, y sobre todo el importante papel que ejerció en defensa de la profesionalización del sector, de la reivindicación de las uvas autóctonas y de la valorización a ultranza de los vinos albariños fue nombrado Caballero del Albariño por sus propios colegas y se ha convertido en un ejemplo a seguir por todos los profesionales del sector vinícola en Galicia.

 

Autobiografía Mariano Peláez

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