Un pazo del siglo XVIII
En 1975, Mariano Pelaéz compra el Pazo de la finca de La Moreira. Era el último paso para revestir a su Marqués de Vizhoja con un escenario que respondiera con el nombre sumado a la ilusión, largamente acariciada, de poseer un viñedo propio. Poco a poco fue adquiriendo tierras de los alrededores hasta llegar a las 38 hectáreas de plantación que rodean hoy esta construcción señorial erigida en el siglo XVIII.
A diferencia de otros pazos, en éste, el aspecto señorial de la piedra se combina con el aire militar de la estructura fortificada, provista de troneras y rematadas en dos almenas, desde las que se divide estratégicamente todo el valle. Zona fronteriza entro los reinos de España y Portugal, debió ser escenario de batallas o, al menos, de reyertas y escaramuzas entre dos bandos divididos por el paso del Miño.