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ENOTURISMO

Bodegas Marqués de Vizhoja lleva más de cinco décadas trabajando para dar a conocer su vino blanco gallego por todo el mundo. Uno de sus principales objetivos es “que no quede lugar en el mundo en el que no se pueda tomar un Marqués de Vizhoja”. Tras tanto tiempo en el sector, son muchas las experiencias adquiridas que acaban por hacer de la cultura del vino un modo de vida. Para que el consumidor pueda conocer de primera mano por qué su vino tiene un carácter tan especial y por qué, a pesar de su volumen de ventas, se sigue considerando una empresa familiar, Bodegas Marqués de Vizhoja ha decidido abrir sus puertas al público. Con una renovada oferta enoturística que permite disfrutar del mejor vino blanco gallego acompañado de tradición, patrimonio y naturaleza, el goce para todos los sentidos está servido.

¿POR QUÉ VISITAR BODEGAS MARQUÉS DE VIZHOJA?

Por sus más de cincuenta años de dedicación al vino. Desde el humilde pero ambicioso comienzo de una empresa familiar hasta la actualidad, en la visita se conocerá la historia de Bodegas Marqués de Vizhoja y se comprobará cómo en sus instalaciones se combinan a la perfección la tradición vinícola regional y la propia con los últimos avances técnicos; alcanzando la máxima calidad en la elaboración de sus vinos con D.O. Rías Baixas y del Condado, y logrando producir uno de los vinos blancos gallegos más reconocidos a nivel internacional (Marqués de Vizhoja es pedido cada día en más de diez países)

Por su extenso viñedo. Galicia cuenta con una fuerte tradición minifundista, siendo poco frecuentes las grandes explotaciones agrícolas dedicadas al cultivo de un solo producto. Las casi 40 hectáreas que conforman el viñedo de Bodegas Marqués de Vizhoja suponen una excepción a esta regla, dibujando un manto de cepas de albariño, loureira y treixadura en la ladera del Río Miño. Los visitantes pueden apreciar esta hermosa estampa incluso antes de alcanzar las puertas de la Finca la Moreira.

Por su pasión por la vendimia. Además de ser una época de celebración y comunidad en la que la familia Vizhoja alcanza su mayor envergadura, es también un momento de minucioso trabajo, crucial para alcanzar los mejores resultados. Los altos estándares de calidad de la compañía exigen que el tiempo transcurrido entre el cortado del racimo y su despalillado sea inferior a las dos horas, asegurándose en todo momento mantener el frescor originario de la uva. El respeto por la tradición y por los lazos de comunidad que genera el sistema tradicional de vendimia hace que en Bodegas Marqués de Vizhoja se mantenga el cortado manual de los racimos sin la intervención de maquinaria industrial. De este modo se prima la calidad del proceso frente a la cantidad de racimos cortados a la hora, seguros de que el suave roce de una mano beneficia mucho más a la uva que el sistema de vendimiado industrial. La estampa que este trabajo manual genera en los viñedos es una de las más bonitas de todo el año.

Por su proceso en Bodega. En Bodegas Marqués de Vizhoja se emplean las técnicas más modernas y menos agresivas para la elaboración del vino más exigente. En la visita a las instalaciones se podrá contemplar la maquinaria empleada durante el procesado de la uva así como los depósitos de acero inoxidable con temperatura controlada en los que se elabora, macera y almacena el vino para su correcta conservación antes de ser embotellado. La unión entre tradición e innovación se muestra de nuevo en este espacio de almacenamiento y reposo ya que los depósitos de acero inoxidable se ubican en un antiguo secadero de tabaco, adaptado hace décadas para poder cumplir la función de bodega. Tras esta fase el vino pasa a la cadena de  embotellado  y embalaje, en la que la última tecnología contribuye a asegurar la máxima calidad en cada uno de los envíos. En este proceso queda de manifiesto una vez más el amor por las viejas tradiciones: la botella de vino blanco gallego Marqués de Vizhoja continúa siendo sellada con lacre en un claro homenaje a las primeras botellas realizadas por el fundador de la compañía, Don Mariano Peláez.

Por su departamento de I+D. De él han salido ideas tan reconocidas internacionalmente como las Gotas del Marqués, un invento de lo más higiénico con el que poder disfrutar en cualquier parte de las tradicionales gotas con las que completar un buen café; o como su sistema de cierre antigoteo empleado en las botellas de las bebidas espirituosas D’Vizhoja. Durante la visita se conocerán de primera mano las investigaciones que lleva a cabo la empresa.

Por sus grandes espacios verdes en los que se incluyen árboles centenarios y jardines históricos que conservan la forma y las características vegetales con las que fueron creados hace más de 150 años. Los acompañan antiguas camelias y la fauna propia de un entorno puro y natural que, en ocasiones, intervienen como “extras improvisados” durante la visita. Topos, conejos, mirlos, verdecillos y coloridos lagartos que toman el sol en los calurosos días de verano sobre los muros, son parte de los animales que habitan la finca.

Por la historia que esconden sus muros. El Concello de Arbo y la parroquia de Cequeliños en la que se ubica la Finca la Moreira tienen la fortuna de contar con parte de los yacimientos arqueológicos de mayor antigüedad de Galicia. Teniendo en cuenta su ubicación no es extraño suponer que la Finca la Moreira fue habitada ya en la antigüedad, aunque los primeros documentos históricos con los que se cuenta datan de la Edad Moderna. Desde entonces hasta la actualidad muchos han sido los momentos históricos que ha vivido la Finca la Moreira, siendo de especial relevancia los acontecimientos vividos durante la Guerra de la Independencia, y de los que se hablará durante la visita.

Por todos el patrimonio que conserva en su Finca la Moreira. Se encuentran en esta finca elementos de gran valor etnográfico en Galicia como pueden ser el cruceiro y los hórreos, la Capilla de la Virgen del Carmen construida en 1815 o la hermosa fuente de 1856. Pero es sin duda el imponente Pazo-Torre la Moreira, que preside la finca y vigila la frontera con Portugal, el componente más destacado del conjunto. Fue esta casa noble el hogar de los Hidalgos de la Moreira que, tal y como demuestran los antiguos lagares que perviven en ella y los documentos conservados, ya se dedicaba a la producción de vino blanco hace más de 200 años.

Por la gran calidad de sus vinos. Parte de la producción de vinos de Bodegas Marqués de Vizhoja podrá ser degustada durante la visita, en una cata en la que el vino irá acompañado algún producto gastronómico tradicional de la cocina gallega (varía dependiendo de temporada).

Por su tienda. En parte del antiguo secadero de tabaco donde hace más de 50 años Don Mariano Peláez instaló las primeras oficinas de la empresa, se encuentra en la actualidad la tienda de Bodegas Marqués de Vizhoja. Un espacio que, reaprovechando los antiguos muebles  originales, expone los vinos además de varios productos gastronómicos gallegos de excelencia reconocida a nivel internacional y que suponen el mejor acompañamiento para los vinos blancos gallegos y albariños o un delicioso capricho dulce con el que acompañar alguno de los licores.

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